Un curso inadecuado de acontecimientos,
algo diario en aquel campo ajeno de colores
lleno de brumas malolientes.
Una orgía de cojas ranas saltimbanquis
copulando con sapos de pieles rugogrises.
Las piedras de excremento y limo,
las aguas de la charca verde cieno.
Más cerca,
un élitro perdido,
una crisálida se pudre entre calores,
detritus entre latas de cerveza.
Las vacas, desayuno de tábanos hambrientos,
maldicen su existencia y agotan el dolor,
sus ubres aniñadas por manos como garfios,
mueven sus colas,
buscan aires de otras praderas,
de campas que no son
que nada más nos quedan las que tienen oxígenos ausentes.
Un reguero de tibias y negras osamentas de hormigas olvidadas.
El rígido, hierático lagarto,
erguida la cabeza,
hace como que mira el universo,
sus palmípedas patas hundidas entre lodos.
La mantis religiosa apura el devorar
del compañero transitorio,
cumplidos sus fugaces amores del estío.
Una fórmica rufa desciende entre resecas savias,
del árbol cae un corcho inútil,
para humillar la arena,
no hay flor que valga,
empero...
tan sólo un plástico cerúleo y un vaso de papel parafinado.
Un ave innominada yace,
cuajar al sol,
plumones tal que agujas blancas aceradas,
restos asolanados de amarillos y cadmios.
Y a trasmano
un incoloro condón seco.
Una lombriz de tierra asoma su cabeza ciega y sordomuda,
hace como que otea el horizonte,
comprueba,
verifica,
sale
y
avisa a todos......
por hoy pasó el peligro:
el homo sapiens se ha marchado al fútbol.
Autor: Luis A.
No hay comentarios:
Publicar un comentario