
Desgarra el sol su corona y me salpica de rojo.
Escupe el brillo desde la nube más fina,
se pintan las alas del mar
con el verde cuajado en tus ojos.
Salen los peces a pasear por los aires,
se cubren de escamas las cabezas.
La verdad del águila viva aguijonea
como enardece el beso perdido en la espalda.
Entre mi mar y tu cielo se alimentan los delirios.
No puede morir la tarde mientras respire el horizonte
y suban mis pasiones hasta el vuelo de tu cuerpo.
Autora: Carmen Amaralis
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